la legaña o el cadáver de la lágrima
los restos nunca entraron
me pregunto cuántos ojos son muchos
tarde o temprano la impresión no le encuentra sentido seguir apretando
la mejor compañía es dejar sonar el teléfono
me afino con un grito
las cejas inventan su importancia
la lenta afonía de un No
la venganza es poder contarlo
la realidad necesita desaparecer para ser real
mi nombre es huida
esperando el sonido de confirmación
lo tiré al suelo y al caer fue arquitectura
nunca te perdonaré las buenas intenciones
la luz es oscuridad aburrida
siempre es de noche en mi bolsillo
la fidelidad es de los girasoles
la caricia de un martillazo
me faltan palabras para existir
pensar solo era el arte de contestar a la vida
siempre tuve la bragueta abierta
encontré en tu garganta todos los suspiros que me debías
qué alto está el descenso
no sé quién soy sin un atasco
poesía ectópica
lo suficiente es infinito
recorté mi silueta sin tijeras
necesito que invierno haga frío
muero en un útero convexo
el amanecer es de carne
si fuese un gas sería el radón
el principio de la cadena es la llave
la nostalgia no se va con agua
por más que me afilo, no corto
el ángulo curvo
la razón se afeita esférica
estaría bien saber qué estoy haciendo
prefería cuando nada tenía sentido
me tiemblan las cuchilladas
y dios fue ameba
no hay nada delicado en la verdad
sobamos demasiado el aire
la profunda quietud del cambio
solo soy un planeta