era uno de esos hombres
con los nos castiga la normalidad de estos días
gris intrascendente
su voz
golpeaba la tranquilidad del lugar
. alto. puntiagudo
y marcabael ritmo de la conversación
con un sonido nasal atragantado ridículo un gorgoteo
entre el orgasmo y el óbito una combinación extraña de cadencia erótica y asfixia
agn
agn
agn
agn
agn
pulsiones atávicas.
síntomas esdrújulos de su enfermizo interés
por demostrar, a quien estuviese al otro lado del teléfono, su placer
placer al escucharle placer al arrodillarse placer al pagar con placerabría la boca
en
una muestra de habilidad circense
lujo expresionista de
pleitesíaheme aquí. dispuesto. lacayunoagn
agn
hablaba de dinero, de un salario
premium, no muy premium, pero bastante premium
él siempre está
brujuleando
él siempre encuentra algo que no necesita él nunca está
en la lista
sería de confianza, le pondría su pátina, la totalidad suya
de inconmensurable
ergo ego. ergo sangrecon la promesa jurada, colgó y se marchó del patio que había
en la entrada del museo. santuario
lacónico
tabernáculo de verdes boscosos
era un sitio ideal, debido pensar,para correrse
nada más
era
solo una otra conversación por encima de sus posibilidades.
engreída
arrellanada en el rancio
de trabajo. de vano. de un él
sin
un todoslo presuntuoso es sólo volumen. una ligera y abultada lluvia
de artículos. silencio
en
lo distinto
haré que me escuche el mundo
para que desaparezca
el mundo
durante todo el tiempo que duró la conversación, a su lado
había una madre amamantando un niño. ese niño
cuando crezca
estará perdido
sin esa