(el perdón de la pelota)
El niño no es malo
El niño
simplemente
no lo entiende
Malo, mala, es que la hostia
no
le llegue
El niño llora. escupe. grita. mata. pega
mira al cielo
espera
y esa hostia
que te lo explica todo y te deja
tranquilo. amado. sabido.
no le llega
¿Dónde
estará? ¿Dónde
estará esa
cruel y dulce
hostia
que le de un final a la soledad?
¿donde estará
esa hostia
llena de respuestas
que le deje
sin ganas
de volver a preguntar?
La súplica se llena
las palabras se acumulan
y el niño
inevitablemente
las ordena:
si la hostia no viene
es
porque la hostia no me quiere
¿Qué iba a hacer el niño?
hay una cantidad de tiempo limitado
y cuando se acaba
simplemente
acabas
abrazando
no lo que quieres
sino
lo que haya
o si tienes suerte
lo que tienes
A partir de ese momento
ya dan igual las explicaciones
que traiga la hostia
Cuando llegue
(porque siempre llega)
ya será demasiado tarde
su ausencia
ya se lo habrá explicado todo antes
El niño
no es malo
El niño simplemente no sabe diferenciar
el amor y la maldad
El niño
solo quiere querer
y hará todo lo posible
para que esa hostia
vuelva
una y otra vez